Naturaleza

Espacio Natural Protegido

El archipiélago de las Islas Cíes es un espacio natural que cuenta con numerosos sistemas de protección, entre los que destaca su inclusión dentro de la Red de Parques Nacionales. Una de las principales medidas que se adoptan para garantizar su conservación es la restricción del número de visitantes diarios.

Originadas por movimientos tectónicos en el cuaternario, las islas forman parte de una cadena montañosa que se hundió en el mar hace varios millones de años. La configuración de las islas tiene dos partes bien diferenciadas: la oriental del interior de la ría es una costa suave con grandes arenales y bosques, mientras que la parte occidental es una sucesión de acantilados y cuevas formadas por la acción del mar, donde miles de parejas de aves tienen su hábitat.

Actualmente el archipiélago está deshabitado por completo. Es un paraíso natural con playas vírgenes, sistemas dunares y naturaleza  en estado puro, totalmente desconectado del mundanal ruido, donde el único medio de transporte para acceder es el barco.

En el año 1980, las Islas Cíes fueron declaradas como Parque Natural con el objetivo de preservar, conservar y regenerar este espacio natural, promoviendo su conocimiento y posibilitando un uso público compatible con la conservación de la naturaleza.

Posteriormente en el año 2002, se crea el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, formado por un conjunto de archipiélagos, islas e islotes que son Cíes, OnsSálvora y Cortegada.

Los parques nacionales son áreas naturales poco transformadas por la acción humana que, sobre la base de su interés paisajístico, geológico, sus ecosistemas o la singularidad de su flora y su fauna, poseen unos valores estéticosecológicos, educativos o científicos por los que merecen una especial protección. En las Islas Cíes están excluidas, por tanto, todas las actividades que alteren o pongan en peligro la estabilidad de los ecosistemas.

Por normativa, el acceso de visitantes a las Islas Cíes está muy limitado por día y cuentan además con otros sistemas de protección como su inclusión en la Red Europea Natura –  Lugares de Importancia Comunitaria LIC o en el Convenio OSPAR 2008, y su consideración como Zona de Especial Protección Para las Aves ZEPA.

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Clima Mediterráneo

El clima de las Islas Cíes es especialmente particular. Al igual que en el resto de islas que forman parte del Parque Nacional, se aprecia un clima mediterráneo subhúmedo de transición atlántica, lo que se traduce en una reducción considerable de las precipitaciones con relación a la costa y temperaturas ligeramente superiores.

En las Islas Cíes llueve casi la mitad que en las zonas costeras próximas (Vigo, Cangas, Baiona), lo que demuestra que el efecto de la insularidad es muy importante. Esto es debido a que las altitudes bajas de las islas apenas constituyen un obstáculo para las nubes, en contraste con la barrera de montes costeros de hasta 700 metros de altura.

La escasez relativa de lluvias, unida a la poca profundidad de los suelos, provoca que en los meses de verano se produzca un descenso del agua disponible.

La temperatura media anual de las islas oscila entre 13 y 15 grados, elevándose la fluctuación en las estaciones de primavera y verano hasta los 20 y 22 grados de media, alcanzándose máximas de hasta 35 grados.

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Flora Terrestre Endémica

La flora de las islas presenta un aspecto muy arbolado, predominando entre otras especies, el pino y el eucalipto, pero cuenta también con especies endémicas que sólo se encuentran en este medio como la Herba de Namorar o la Camariña.

Alrededor de la década de los 50, por orden de Franco, la isla fue sometida a una repoblación de eucaliptos y acacias australes. En una de sus visitas a las islas, el Caudillo consideró que hacía falta habilitar zonas de sombra para resguardarse del sofocante calor que hace durante los días de verano. Actualmente, en las Islas Cíes hay alrededor de catorce especies de eucaliptos.

Entre los arbustos predomina el tojo, la jara, el torvisco y la silveira. En los terrenos más protegidos, el tojo adquiere un gran tamaño sirviendo de barrera para las colonias de aves marinas.

Pero como se adelantaba, de todas las plantas de las islas, las más importantes y de mayor valor ecológico son las que aparecen en dunas y acantilados, ya que son las plantas que sólo se dan en este medio, escasas y endémicas. De entre todas ellas, destacan la Armería o Herba de Namorar, empleada antiguamente para realizar brebajes mágicos relacionados con el amor y la fertilidad, y la Camariña, un arbusto que da unos pequeños frutos comestibles.

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Fauna Terrestre Singular

Las Islas Cíes poseen una fauna terrestre muy particular. En este archipiélago tiene su hábitat el cormorán moñudo, sin duda, una de las especies más singulares de las que se pueden encontrar en el entorno y uno de los ejemplos más espectaculares de adaptación al medio marino que existe en la naturaleza.  Este ave convive en el archipiélago con la colonia más grande del mundo de gaviotas patiamarillas y con otras especies como las gaviotas oscuras, los araos ibéricos o los paíños comunes.

El cormorán moñudo constituye uno de los ejemplos más espectaculares de adaptación al medio marino que existe en la naturaleza, ya que, a pesar de utilizar el medio aéreo para desplazarse, toda su estructura está diseñada para desenvolverse con increíble soltura bajo las aguas marinas y capturar los peces que constituyen su alimento. Su principal enemigo son las redes de pesca, donde aparecen ahogados al no poder volver a la superficie. Esta especie fue catalogada recientemente como en peligro en el Libro Rojo de las Aves de España.

Además de las aves que se reproducen en el parque, a lo largo del año es frecuente la presencia de otras aves marinas y acuáticas que hacen uso del parque durante sus períodos migratorios e invernantes como el halcón peregrino o el azor.

Debido a esta gran riqueza natural, la isla cuenta con varios observatorios ornitológicos. Los más visitados son los del Alto da Campá, en la Isla do Faro, y el Faro do Peito, en la Isla de Monteagudo.

Entre los anfibios podemos encontrarnos con salamandras, tritón ibérico y sapillo pintojo ibérico.

Entre los reptiles destacan el lagarto ocelado, la lagartija ibérica, el eslizón tridáctilo y las culebras de escalera, entre otros.

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El Medio Marino

El medio marino representa aproximadamente el 85% del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas de Galicia. La zona submarina que rodea las Islas Cíes forma uno de los ecosistemas más ricos de la costa gallega y cuenta con un importante bosque de algas pardas y corales.

El llamado sistema de afloramiento de aguas costeras, que consiste en un proceso de circulación de aguas que entran y salen de las Rías Gallegas, y la mezcla de agua dulce y salada, favorecen la concentración de nutrientes y microorganismos que suponen fuente de alimento al resto de las especies marinas.

Los fondos marinos del Parque Nacional están formados por cuatro capas bien diferenciadas: la primera formada por arena, la segunda por cascajo, la tercera por Maërl (un tipo de alga coralinacea, donde se crían diferentes especies marinas) y la cuarta por elementos rocosos.

En los acantilados, expuestos al fuerte oleaje, se crían percebes y mejillones. En su parte submarina, muy pedregosa, se pueden encontrar nécoras, centollos, bogavantes y pulpos. En las playas de las zonas más protegidas hay multitud de moluscos bivalvos, así como rodaballos, sollas y lenguados. Las zonas rocosas pero protegidas del interior de las islas están pobladas por verdaderos bosques de anémonas y numerosos erizos de mar.

También podemos encontrarnos con otras especies que habitan bajo las aguas del Parque Nacional como por ejemplo: sargos, nutrias o estrellas de mar.

Habitualmente las aguas que rodean las Cíes son visitadas por delfines, ballenas y tortugas marinas.

 

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