Edad Media

Durante la Edad Media se instalaron en las Islas Cíes dos conventos eremitorios: San Estevo, en la Isla del Medio, y San Martiño, en la Isla Sur.

En el año 899, el rey Alfonso III donó las Islas a la Iglesia y los monjes que allí se instalaron ejercieron funciones de control y administración sobre la pequeña población que congregaron. Los conventos son transferidos a la Orden Benedictina, en el año 1152, y a los Franciscanos, en el año 1377. Estas nuevas comunidades religiosas permanecieron en las islas hasta la mitad del siglo XVI.

Entre los siglos XVI y XVII, los conflictos internos de la Iglesia y los continuos ataques de piratas provocaron el abandono de las Islas Cíes por parte del clero.