Edad Antigua

En las Islas Cíes o “Islas de los Dioses”, como las denominaron los romanos, existen claras evidencias del paso de esta civilización. En ellas se ubica la leyenda de Julio César que, en su persecución de los Herminios, parte desde Baiona en varias galeras y ochenta balsas para exterminar a los últimos guerreros celtas refugiados en las Islas Cíes.

Los restos romanos similares al poblado de “As Hortas” encontrados en la Islas Sur, junto con cerámicas y, hasta un anillo de oro que data del siglo II d.c., sugieren  que en estas islas, a las que Plinio denominó Islas Siccas, existió también un asentamiento o puesto de vigilancia para las naves mercantes, aún sin confirmar.

En este paraíso natural, se sitúa también la leyenda de Julio César que luchó contra los Herminios refugiados en estas tierras. Sin embargo, el invencible general se mostró incapaz de doblegar por las armas la bravura de este pueblo y no le quedó más solución que rendirles por el asedio y el hambre.